domingo, 20 de julio de 2014

Desde mi ventana

El calor de las 8:00 de la mañana me dice a gritos que me prepare para un día sumamente caliente en Managua. La parada del transporte urbano colectivo luce más o menos llena, la hora pico casi llega a su fin. Los autobuses en esa franja de tiempo van con menos pasajeros y aun cuando no logro un asiento, voy cómodo. Siempre he pensado que es fácil ver las vicisitudes que se viven a lo interno de un bus, por eso hoy decidí ver a través de la ventana, pero cuando digo ver no es con la mirada perdida en el horizonte, tratando de huir de la realidad, sino viendo hacia una especie de pantalla viva y editando en mi mente una especie de documental, haciendo un collage de fotografías dispersas del estado de una ciudad que se luce bajo el filtro anaranjado del sol de un invierno sumamente seco, sin nubes que apoyen aquella etiqueta meteorológica.